Bienestar — Crisis vitales

Cuando lo que te sostenía ya no te sostiene

Cumples, trabajas, estás con la gente de siempre, y aun así algo dentro pregunta para qué. Soy Carlos de Solo, Psicólogo General Sanitario, y en consulta no te doy una respuesta cerrada sobre el sentido de tu vida: te acompaño a hacerte la pregunta sin huir de ella y a hacerte cargo de lo que decidas.

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Carlos de Solo, psicólogo especializado en crisis vitales en Madrid

★★★★★ 5,0 · +40 reseñas en Google

+10años de experiencia
5,0★en +40 reseñas de Google
100%confidencial y sin juicios
M-33078psicólogo colegiado (COP Madrid)

Puede que te suene

Todo en su sitio, y una sensación de que falta algo

Sobre el papel, va bien. Tienes un trabajo, una casa, gente que te quiere. Y de pronto, un domingo por la tarde, te pilla una pregunta que no sabes dónde aparcar: ¿esto es lo que quería? A veces llega tras un cambio claro, como una ruptura, un despido, cumplir una edad redonda o un hijo que se va de casa. Otras veces no hay ningún detonante, solo un cansancio raro de ti mismo.

Lo habitual es que, además de la incertidumbre, aparezca la vergüenza: con todo lo que tienes, ¿cómo vas a quejarte? Esa frase suele ser un buen sistema para no escucharte. Que otros tengan peor no hace que lo tuyo no cuente.

Una crisis vital no es un fallo del sistema. Muchas veces es el aviso de que la vida que montaste con unos criterios ya no encaja con quien eres ahora.

La diferencia clave

Escuchar la crisis no es lo mismo que actuarla a la fuerza

Cuando el suelo se mueve, hay dos tentaciones. Una es taparlo con más actividad, más planes y más ruido. La otra es salir corriendo: cambiar de trabajo, de ciudad o de pareja ya, para que deje de doler. Las dos tienen la misma raíz: no poder quedarte un rato con la incomodidad.

Atravesar la crisis

  • Te permites no saber, sin ponerte plazo para tener la respuesta.
  • Distingues lo que sientes de lo que decides, y tomas decisiones con calma.
  • Preguntas qué parte de tu vida ya no es tuya y cuál sí quieres conservar.
  • Tomas las riendas de tu parte, sin victimismo y sin culpar a las circunstancias.

Taparla o salir corriendo

  • Llenas la agenda para no quedarte a solas con la pregunta.
  • Dinamitas algo importante en un arrebato y lo llamas decisión valiente.
  • Esperas que algo externo, un viaje, una persona, un trabajo, te devuelva el sentido.
  • Buscas la respuesta perfecta antes de dar ningún paso.

Que sientas algo es válido, pero no es una carta en blanco para actuarlo sin hacerte cargo. Puedes estar en crisis y, aun así, no tirar abajo todo en una semana.

A veces damos un paso atrás para coger impulso.

De dónde viene

El sentido no se encuentra, se construye mientras caminas

Durante mucho tiempo vivimos con un guion heredado: estudiar esto, trabajar en aquello, tener lo otro. Funciona mientras no lo cuestionas. La crisis llega cuando el guion se queda corto y todavía no tienes otro. Ese hueco incomoda, pero también es el único sitio desde el que puedes elegir de verdad.

Desde la terapia existencial la pregunta por el sentido no se trata como un síntoma que haya que quitar, sino como parte de estar vivo. No hay una respuesta correcta guardada en algún sitio: hay decisiones que se toman con miedo, con dudas y con todo lo que eres. Si el miedo es lo que te frena, quizá te sirva este artículo sobre elegir bien sin esperar a que se vaya el miedo.

Y no siempre hace falta que ocurra algo grande. A veces la crisis es la suma de muchas pequeñas renuncias que, sin darte cuenta, fueron vaciando el día a día. Verlo duele, pero también es una buena noticia: significa que una parte de ti sigue queriendo algo distinto y te lo está diciendo.

La mayoría de tus defectos son hábitos que aprendiste para mantenerte a salvo, y desde ahí, hazte cargo. Algunas de tus certezas también: lo que antes te protegía quizá hoy te limita. En el trabajo de crisis vitales y de crecimiento personal miramos qué sigue siendo tuyo y qué te toca soltar, sin atajos y sin prisa.

Mi manera de mirarlo

Cómo lo trabajamos en consulta

No tengo un método para darte el sentido de tu vida, y desconfío de quien lo promete. Esto es parte de lo que hacemos juntos:

Ponemos nombre a lo que te pasa sin convertirlo enseguida en un problema que resolver.
Miramos qué valores y qué mandatos heredados siguen dirigiendo tus decisiones.
Distinguimos el cansancio de lo que haces (el de verdad es a veces estrés y burnout) del cansancio de lo que has dejado de hacer.
Trabajamos con el aquí y ahora, desde la terapia Gestalt: qué sientes hoy, no solo qué piensas del futuro.
Atendemos al cuerpo: el desgano, la opresión, la tensión que acompaña a la duda.
Te acompaño a dar pasos pequeños y reales, sin exigirte que tengas claro el destino.

A veces se disfraza

Señales de una crisis vital que no siempre se reconocen

Irritabilidad con lo que antes te daba igual. Cuando algo no encaja, el cuerpo a menudo avisa con mal humor.
Aburrimiento crónico. Nada te apetece mucho, ni lo bueno ni lo malo. Si dura meses, conviene distinguirlo de una depresión.
Fantasías de huida. Irte a otro país, dejarlo todo, empezar de cero, sin mucha idea de a qué.
Comparaciones constantes. Mirar las vidas de los demás buscando la tuya, con una autoestima que se mide por fuera.
Ocupar el tiempo hasta el agotamiento (a menudo perfeccionismo disfrazado de productividad). Para que no quede hueco por el que se cuele la pregunta.
Sentirte lejos de tu propia vida. Como si la miraras desde fuera, aunque todo esté en orden.

Ninguna de estas señales quiere decir que te pase algo malo. Son maneras de avisar de que algo pide atención. Verlas no es un diagnóstico, es un punto de partida.

Por dónde empezar

Sin promesas de solución rápida, algo con lo que empezar

No tomes decisiones grandes en lo peor del bajón. Espera a que baje la intensidad y decide con más calma.
Escribe qué cosas te dan vida y cuáles te la quitan. Sin filtrar y sin juzgarlo. Una lista basta.
Prueba algo pequeño y distinto. No para encontrar la respuesta, sino para ver cómo reacciona tu cuerpo.
Habla de ello con alguien (si te cuesta poner límites para tener ese espacio, empieza por ahí) que no tenga prisa por arreglarte. Sentirte escuchado ya cambia la forma de vivirlo.
Pregúntate qué harías si no tuvieras que justificarlo ante nadie. Aunque no lo hagas, la respuesta te da información.
Si la crisis lleva meses atascada, pide ayuda. No siempre basta con pensarlo solo, y no pasa nada por reconocerlo.
Carlos de Solo Pérez, psicólogo general sanitario en Madrid

Un poco de mí

Hola, soy Carlos

Soy Carlos de Solo Pérez, Psicólogo General Sanitario (Colegiado COP Madrid M-33078), con +10 años de experiencia acompañando a adultos en consulta presencial en Hortaleza (Madrid) y online. No aplico una técnica «de manual»: escucho, me adapto a ti y trabajo sin juicios ni positividad tóxica.

Trabajo de forma integradora, combinando la terapia Gestalt, el psicoanálisis relacional, la terapia existencial y el eneagrama (programa SAT). Si estás en un momento en el que lo que antes te sostenía ya no te sirve y no sabes qué viene después, te acompaño a mirarlo sin prisa y sin etiquetas.

Lo que cuentan

Quienes ya han pasado por aquí

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«Carlos te hace sentir escuchado desde el primer minuto, sin juicios y con mucha cercanía.»

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«Un profesional excelente. Me ha ayudado a entenderme y a soltar muchísima presión.»

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«Recomendable al cien por cien. Su forma de trabajar es humana y muy honesta.»

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Carlos de Solo Pérez · Psicólogo General Sanitario · Col. M-33078

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