Bienestar — Perfeccionismo
Perfeccionismo: cuando exigirte tanto te hace daño
Buscar hacer las cosas bien no es el problema. El problema es cuando nada es suficiente y esa exigencia te agota por dentro. Soy Carlos de Solo, Psicólogo General Sanitario, y te acompaño a exigirte desde el cuidado y no desde el miedo.
Pedir cita por WhatsApp Llamar: 649 37 64 02
★★★★★ 5,0 · 40 reseñas en Google
Puede que te suene
No eres demasiado: llevas demasiado tiempo exigiéndote demasiado
Seguramente te han felicitado más de una vez por ser exigente, responsable, alguien que «no deja nada al azar». Y por fuera funciona: cumples, rindes, no fallas. Pero por dentro la historia es otra. Nunca es suficiente, revisas mil veces lo que ya estaba bien, y cada pequeño error pesa como si fuera enorme.
El perfeccionismo tiene buena prensa, pero cuando se instala de verdad no te empuja: te aprieta. Y agota. La buena noticia es que se puede aflojar esa cuerda, y en terapia se trabaja muy bien.
La diferencia clave
Exigencia sana no es lo mismo que perfeccionismo
Querer hacer las cosas bien es sano y hasta placentero. El perfeccionismo es otra cosa: mueve desde el miedo, no desde el deseo. No buscas hacerlo bien, buscas no fallar. Y esa diferencia lo cambia todo.
Exigencia sana
- Un error es información de la que aprendes.
- Celebras y disfrutas lo que logras.
- El listón es alto, pero alcanzable.
- Te mueve el deseo de hacerlo bien.
Perfeccionismo
- Un error amenaza tu valor como persona.
- En cuanto terminas, ya piensas en lo que faltó.
- El listón sube siempre: nunca llegas.
- Te mueve el miedo a fallar.
Por eso el perfeccionismo cansa tanto: es una carrera sin meta.
«Si soy impecable, no me van a rechazar». Esa conclusión, aprendida pronto, con los años deja de protegerte y se convierte en una cárcel.
De dónde viene
Tanta autoexigencia casi siempre se aprende
Nadie nace exigiéndose hasta el agotamiento. Muchas veces el perfeccionismo se aprende pronto, cuando sentimos que el cariño o la aprobación dependían de rendir, de portarnos bien, de no dar problemas.
Con los años, esa estrategia de supervivencia se vuelve una cárcel. Ya no hay nadie exigiéndote; te exiges tú, y encima con una dureza que jamás usarías con alguien a quien quieres. Explorar de dónde viene ese patrón, sin culpa, es parte de lo que trabajamos en terapia: no para «arreglarte», sino para entenderte y aflojar la presión desde la raíz.
A veces se disfraza
Cómo aparece el perfeccionismo en el día a día
Por dónde empezar
Qué puedes hacer para aflojar la cuerda
Un poco de mí
Hola, soy Carlos
Soy Carlos de Solo Pérez, Psicólogo General Sanitario (Colegiado COP Madrid M-33078), con +10 años de experiencia acompañando a adultos en consulta presencial en Hortaleza (Madrid) y online. No aplico una técnica «de manual»: escucho, me adapto a ti y trabajo sin juicios ni positividad tóxica.
Trabajo de forma integradora, combinando la Terapia de Aceptación y Compromiso, la Gestalt, el psicoanálisis relacional y el eneagrama (programa SAT). Si la autoexigencia lleva años marcando tu ritmo, te ayudo a entenderla y a tratarte mejor, a tu ritmo.
Lo que cuentan
Quienes ya han pasado por aquí
5,0 sobre 5 · 40 reseñas reales en Google.
«Carlos te hace sentir escuchado desde el primer minuto, sin juicios y con mucha cercanía.»
«Un profesional excelente. Me ha ayudado a entenderme y a soltar muchísima presión.»
«Recomendable al cien por cien. Su forma de trabajar es humana y muy honesta.»
Da el primer paso
No tienes que poder con todo tú solo
Si te ha resonado este artículo y quieres darte un espacio para tratarte mejor, hablémoslo sin compromiso. Buscamos juntos por dónde empezar. Mereces poder descansar de tanta exigencia.
Escríbeme por WhatsApp Llamar: 649 37 64 02Carlos de Solo Pérez · Psicólogo General Sanitario · Col. M-33078