Bienestar — Responsabilidad y victimismo

Hacerte cargo no es culparte: es recuperar el volante

Entre el victimismo y la responsabilidad hay un terreno que casi nadie te explica bien. Sabes perfectamente quién te ha hecho daño y qué te falló, y aun así algo sigue igual. Soy Carlos de Solo, Psicólogo General Sanitario, y en consulta no te pido que niegues lo que te pasó, sino que descubras qué parte de tu vida de hoy sí está en tus manos.

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Carlos de Solo, psicólogo en Madrid, ayudando a pasar del victimismo a la responsabilidad

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M-33078psicólogo colegiado (COP Madrid)

De qué va este artículo

Entre victimismo y responsabilidad hay una frontera que casi nadie te explica bien. Muchas personas llegan a consulta sabiendo con precisión quién les hizo daño y qué les faltó, y aun así sienten que su vida no se mueve del sitio. Reconocer lo que te pasó es necesario. Lo que cambia las cosas es preguntarte qué parte de lo de hoy sí depende de ti.

En este artículo te cuento cómo entiendo el victimismo y responsabilidad desde la consulta. No hablo de culpa: la culpa te paraliza y la responsabilidad te devuelve margen de decisión. Que te hayan hecho daño es verdad, y a la vez es verdad que hoy puedes elegir qué haces con ello.

Muchos de los hábitos que hoy te pesan los aprendiste para mantenerte a salvo. Quedarte en el papel de quien sufre pudo darte cuidado, evitarte un conflicto o ahorrarte el riesgo de equivocarte por tu cuenta. Funcionó entonces. Con los años, esa estrategia puede convertirse en una cárcel con vistas bonitas, y de eso va el post.

Verás cómo distinguir hacerte cargo de castigarte, qué señales se disfrazan de generosidad, de madurez o de prudencia, y por dónde puedes empezar a mover algo esta misma semana. En terapia Gestalt trabajamos la responsabilidad como la habilidad de responder, algo muy distinto de cargar con la culpa. Si además notas que lo emocional te desborda, te puede ayudar leer sobre gestión emocional.

No es un texto para que te sientas peor ni para que te des la razón sin más. Es una invitación a mirar con calma qué papel juegas hoy en tu propia historia, qué te da seguridad de esa posición y qué te cuesta. Esa pregunta, hecha con cariño y sin dramatismo, suele abrir más puertas que cualquier consejo.

Si te reconoces en lo que cuento, puedes escribirme y lo hablamos. Atiendo en Hortaleza (Madrid) y online, y puedes ver lo que cuentan quienes ya han pasado por consulta en las reseñas de Google.

Puede que te suene

Tienes razón, y sigues atascado

Puedes explicar con todo detalle por qué estás como estás. Tu familia, tu ex, tu jefe, aquella época en la que nadie te vio. Y probablemente tengas parte de razón: a ti te pasaron cosas, y algunas fueron injustas de verdad. Pero llevas años contándote la misma historia y la vida no se mueve del sitio. Cada vez que alguien te propone hacer algo distinto, aparece un «sí, pero» tan bien armado que casi parece sensato.

No te lo digo para señalarte. Lo digo porque en consulta veo a menudo que la explicación se convierte en un refugio: mientras la culpa sea de fuera, no hay nada que mover dentro. Es cómodo y, a la vez, es una cárcel con vistas bonitas. Tu dolor es real. Lo que dudo es que la historia que te cuentas sobre él te esté ayudando a salir.

Y ojo con el péndulo contrario. Hay quien, al oír hablar de responsabilidad, se la clava como un cuchillo: «entonces todo es culpa mía». Tampoco es eso. Responsabilidad y culpa no son sinónimos, y confundirlas es una de las formas más eficaces de no cambiar nada.

La diferencia clave

Responsabilidad no es culpa. Victimismo no es dolor.

Sentirte víctima de algo concreto es legítimo, y a veces hace falta reconocerlo para empezar a sanar. El victimismo aparece cuando esa posición pasa de ser un momento a ser una identidad: dejas de ser alguien a quien le ocurrió algo y te conviertes en alguien a quien las cosas simplemente le ocurren.

Hacerte cargo

  • Reconoces lo que te hicieron sin rebajarlo ni exagerarlo.
  • Te preguntas qué parte de lo de hoy sí depende de ti, aunque sea pequeña.
  • Sientes la rabia o la tristeza y decides qué haces con ellas.
  • Pides lo que necesitas en vez de esperar a que alguien lo adivine.

Quedarte en el victimismo

  • Explicas el pasado con precisión de relojero y no tocas el presente.
  • Esperas que cambie el otro antes de mover tú una sola pieza.
  • Usas lo que sientes como carta blanca para actuar sin hacerte cargo.
  • Te castigas por todo, y a eso lo llamas responsabilidad.

Que sientas algo es válido, pero no es una carta en blanco para actuarlo sin hacerte cargo. Y que te hayan hecho daño es verdad, pero no te exime de decidir qué haces a partir de ahora.

Que sientas algo es válido, pero no es una carta en blanco para actuarlo sin hacerte cargo.

De dónde viene

Un victimismo con una función

Casi nadie elige el victimismo. Se aprende. Quizá en una casa donde la única forma de recibir atención era estar mal, o donde expresar enfado tenía un precio demasiado alto. Ponerte en el lugar del que sufre te protegía: evitaba el conflicto, atraía cuidado, te ahorraba el riesgo de equivocarte por tu cuenta. Funcionó. El problema es que la sigues usando con treinta o cuarenta años, cuando ya tienes recursos que de niño no tenías.

La mayoría de tus defectos son hábitos que aprendiste para mantenerte a salvo, y desde ahí, hazte cargo. En terapia Gestalt hablamos mucho de esto: responsabilidad, en el fondo, es respons-habilidad, la habilidad de responder. No de culparte, sino de reconocer que dispones de una respuesta propia, aunque lo que te haya pasado no lo elegiste. Si además te reconoces en la sensación de que todo lo emocional te desborda, puede ayudarte leer sobre gestión emocional.

Mi manera de mirarlo

Cómo lo trabajamos en consulta

Pasar de la explicación a la acción no ocurre por convencerte de nada. Esto es parte de lo que trabajamos juntos:

Validamos lo que te pasó y lo que sentiste, antes de pedirte que muevas nada.
Separamos lo que fue injusto de lo que hoy sí puedes mover.
Miramos qué ganas con quedarte en el papel de víctima: atención, seguridad, no arriesgar.
Trabajamos la rabia y la tristeza en el cuerpo, no solo en la conversación.
Distinguimos responsabilidad de autocastigo, que no son lo mismo.
Practicamos decisiones pequeñas y reales fuera de consulta, a tu ritmo.

A veces se disfraza

Señales que no siempre se ven como victimismo

El «es que yo soy así», disfrazado de honestidad. Describes tu patrón como si fuera un rasgo inamovible y no un hábito.
La queja constante, disfrazada de desahogo. Hablas del tema una y otra vez, pero nunca para decidir algo.
El perdón exprés, disfrazado de madurez. Dices que ya está superado para no tener que sentirlo.
La culpa infinita, disfrazada de responsabilidad. Te hundes tanto que ya no puedes hacer nada útil con ello.
Esperar a estar bien para actuar, disfrazado de prudencia. Como si el ánimo tuviera que llegar antes que el primer paso.
Rescatar a todos menos a ti, disfrazado de generosidad. Es otra manera de no mirar tu propia vida.

Reconocerte en alguna no te convierte en mala persona ni en alguien que no quiere cambiar. Es una información sobre cómo aprendiste a sobrevivir, y desde ahí se puede empezar.

Por dónde empezar

Por dónde puedes empezar hoy

Escribe la historia que te cuentas y subraya los verbos. Mira cuántas veces eres sujeto de lo que ocurre y cuántas, solo objeto.
Pregúntate qué parte, aunque sea el cinco por ciento, depende de ti. No para culparte, sino para saber dónde hay margen.
Conectar con algo que sientes no significa actuarlo. Siente la rabia, nómbrala, y después decide qué haces con ella.
Pide una cosa concreta a alguien esta semana. Pequeña, clara, sin esperar que lo adivine.
Observa tu cuerpo cuando te sales de la conversación. Dónde se te encoge algo cuando te toca decidir.
Si llevas años en el mismo bucle, pide ayuda. No es fracaso: a veces dar un paso atrás sirve para coger impulso.
Carlos de Solo Pérez, psicólogo general sanitario en Madrid

Un poco de mí

Hola, soy Carlos

Soy Carlos de Solo Pérez, Psicólogo General Sanitario (Colegiado COP Madrid M-33078), con +10 años de experiencia acompañando a adultos en consulta presencial en Hortaleza (Madrid) y online. No aplico una técnica «de manual»: escucho y me adapto a ti.

Trabajo de forma integradora, combinando la terapia Gestalt, el psicoanálisis relacional, la terapia existencial y el eneagrama (programa SAT). Si llevas tiempo explicando por qué estás como estás y quieres empezar a mover algo, te acompaño a hacerlo sin que hacerte cargo se convierta en otra forma de castigarte.

Lo que cuentan

Quienes ya han pasado por aquí

5,0 sobre 5 · +40 reseñas reales en Google.

★★★★★

«Carlos te hace sentir escuchado desde el primer minuto, sin juicios y con mucha cercanía.»

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«Un profesional excelente. Me ha ayudado a entenderme y a soltar muchísima presión.»

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«Recomendable al cien por cien. Su forma de trabajar es humana y muy honesta.»

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No hace falta que sepas explicarlo bien para empezar

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Carlos de Solo Pérez · Psicólogo General Sanitario · Col. M-33078

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