Bienestar — Duelo

El duelo no se supera: se atraviesa

Han pasado semanas, meses o años, y a veces todavía te pilla de golpe en el supermercado. Soy Carlos de Solo, Psicólogo General Sanitario, y en consulta no te digo cuándo tienes que estar bien: te acompaño a sentir lo que ha dejado la pérdida y a hacerte cargo de cómo vives desde ahí.

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Carlos de Solo, psicólogo especializado en duelo en Madrid

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100%confidencial y sin juicios
M-33078psicólogo colegiado (COP Madrid)

Puede que te suene

Todos los demás parecen haber pasado página

Funcionas. Vas a trabajar, contestas mensajes, sonríes cuando toca. Y por dentro hay una fila de cosas que no has tocado: su ropa en el armario, el último audio que no te atreves a borrar, la conversación que se quedó a medias. Alguien te dijo que el tiempo lo cura todo y llevas meses esperando a que haga su trabajo.

Y quizá lo que más pesa no sea la pérdida en sí, sino la sensación de que ya deberías estar mejor. Que si todavía lloras, algo estás haciendo mal. No es así. El duelo no tiene calendario, y comparar el tuyo con el de otros solo añade una capa más de malestar.

También hay duelos que nadie reconoce como tales: una relación que se acabó, un trabajo, una ciudad, la persona que fuiste antes de algo. Si perdiste algo que te importaba, tienes derecho a sentirlo, aunque nadie haya llevado flores.

La diferencia clave

Sentir la pérdida no es lo mismo que evitarla

Cuando duele, hay dos maneras de estar con ello. Una te acerca a lo que ha pasado; la otra te mantiene ocupado para no acercarte. Desde fuera se parecen, porque en las dos sigues con tu vida. La diferencia es lo que ocurre dentro.

Sentir el duelo

  • Dejas que la tristeza aparezca, sin ponerle fecha de caducidad.
  • Hablas de quien o de lo que has perdido, aunque a veces te rompas un poco al hacerlo.
  • Aceptas que algunos días estarás mejor y otros no, sin que eso sea un retroceso.
  • Te haces cargo de lo que sientes: sin victimismo, pero también sin exigirte entereza.

Solo evitarlo o analizarlo

  • Llenas la agenda para no quedarte a solas con ello.
  • Explicas con detalle por qué te sientes así, sin llegar a sentirlo.
  • Tomas decisiones grandes a toda prisa para no mirar lo que ha quedado vacío.
  • Te dices que ya está superado y el cuerpo sigue pidiendo otra cosa.

Las emociones hay que sentirlas para procesarlas, no solo analizarlas. Entender por qué duele ayuda, pero no sustituye a dejar que duela.

Las emociones hay que sentirlas para procesarlas, no solo analizarlas.

De dónde viene

El duelo es el precio de haber querido

Duele en proporción al vínculo. No hay duelo sin apego previo, y por eso no es un fallo de tu sistema, sino la prueba de que hubo algo que importaba. Lo que hace que se complique no suele ser la pérdida sola, sino lo que quedó sin decir: la disculpa que no diste, el perdón que no llegaste a pedir, la despedida que no pudo ser.

Aquí la terapia Gestalt tiene mucho que decir, porque trabaja con los asuntos pendientes: lo que quedó abierto sigue ocupando espacio en el presente. No para cerrar el duelo a la fuerza, sino para que lo no dicho encuentre un lugar donde ser dicho. A veces damos un paso atrás para coger impulso, y mirar de frente lo que se perdió es parte de ese paso.

Hay un matiz que suelo repetir en consulta: la pérdida no te la puedes ahorrar, pero sí puedes elegir cómo te colocas ante ella. Que sientas algo es válido, pero no es una carta en blanco para actuarlo sin hacerte cargo. Puedes estar deshecho de pena un martes y aun así decidir con quién hablas, qué no haces por rabia y cómo te tratas esa noche. Eso no es frialdad, es responsabilidad sobre lo tuyo.

Y cuando el dolor se vuelve tan espeso que lo tiñe todo, conviene distinguirlo de una depresión. No se trata de poner etiquetas, sino de saber qué necesitas. En el trabajo con el duelo lo miramos con calma, sin atajos.

Mi manera de mirarlo

Cómo lo trabajamos en consulta

No hay un procedimiento que acelere el duelo, y desconfío de quien lo promete. Esto es parte de lo que hacemos juntos:

Te escucho hablar de lo que has perdido sin prisa y sin corregirte la forma de sentirlo.
Distinguimos la tristeza que necesita salir de la que se ha quedado atascada.
Trabajamos lo no dicho: lo que quedó pendiente con esa persona o con esa etapa.
Miramos qué papel tenías en esa relación y qué parte de ti se ha quedado sin lugar.
Prestamos atención al cuerpo: dónde se aloja la pena y qué hace cuando aparece.
Te acompaño a hacerte cargo de cómo vives hoy, sin que eso signifique dejar de sentir.

A veces se disfraza

Señales de que el duelo sigue ahí aunque no lo llames así

Irritabilidad que no sabes de dónde sale. La rabia es una manera frecuente de que la pena se haga oír.
Cansancio que el descanso no arregla. Sostener algo sin sentirlo gasta mucha energía.
Hiperactividad. Estar siempre haciendo algo para no tener que estar con nada.
Evitar lugares, canciones o fechas. Todo lo que podría tocar la herida se esquiva con cuidado.
Culpa difusa. Dar vueltas a lo que podías haber hecho distinto, aunque en su momento hicieras lo que pudiste.
Sentirte apagado en todo, no solo en lo relacionado con la pérdida. Y no saber bien desde cuándo.

Ninguna de estas señales te define ni te convierte en alguien que lo lleva mal. Son maneras de arreglárselas con algo grande. Verlas no es un diagnóstico, es un punto de partida.

Por dónde empezar

Sin promesas de solución rápida, algo con lo que empezar

Dale un rato al día a lo que sientes. Diez minutos sin pantallas, sin agenda y sin intentar arreglarlo.
Cuenta la historia a alguien que sepa escuchar. Más de una vez si hace falta. Contar no gasta el recuerdo.
Escribe lo que no llegaste a decir. No para enviarlo: para que deje de dar vueltas dentro.
Respeta tu propio ritmo. El de los demás no es la vara con la que medirte.
Cuida lo básico. Dormir, comer y moverte no resuelven el duelo, pero te sostienen mientras lo atraviesas.
Si llevas tiempo atascado, pide ayuda. No siempre basta con el paso del tiempo, y no pasa nada por reconocerlo.
Carlos de Solo Pérez, psicólogo general sanitario en Madrid

Un poco de mí

Hola, soy Carlos

Soy Carlos de Solo Pérez, Psicólogo General Sanitario (Colegiado COP Madrid M-33078), con +10 años de experiencia acompañando a adultos en consulta presencial en Hortaleza (Madrid) y online. No aplico una técnica «de manual»: escucho, me adapto a ti y trabajo sin juicios ni positividad tóxica.

Trabajo de forma integradora, combinando la terapia Gestalt, el psicoanálisis relacional, la terapia existencial y el eneagrama (programa SAT). Si has perdido algo o a alguien importante y no sabes qué hacer con lo que sientes, te acompaño a darle sitio sin prisa.

Lo que cuentan

Quienes ya han pasado por aquí

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«Carlos te hace sentir escuchado desde el primer minuto, sin juicios y con mucha cercanía.»

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«Un profesional excelente. Me ha ayudado a entenderme y a soltar muchísima presión.»

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«Recomendable al cien por cien. Su forma de trabajar es humana y muy honesta.»

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Carlos de Solo Pérez · Psicólogo General Sanitario · Col. M-33078

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