Bienestar — Perfeccionismo

Perfeccionismo: cuando exigirte tanto te hace daño

Buscar hacer las cosas bien no es el problema. El problema es cuando nada es suficiente y esa exigencia te agota por dentro. Soy Carlos de Solo, Psicólogo General Sanitario, y te acompaño a exigirte desde el cuidado y no desde el miedo.

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Carlos de Solo, psicólogo para el perfeccionismo en Madrid

★★★★★ 5,0 · 40 reseñas en Google

+10años de experiencia
5,0★en 40 reseñas de Google
100%confidencial y sin juicios
M-33078psicólogo colegiado (COP Madrid)

Puede que te suene

No eres demasiado: llevas demasiado tiempo exigiéndote demasiado

Seguramente te han felicitado más de una vez por ser exigente, responsable, alguien que «no deja nada al azar». Y por fuera funciona: cumples, rindes, no fallas. Pero por dentro la historia es otra. Nunca es suficiente, revisas mil veces lo que ya estaba bien, y cada pequeño error pesa como si fuera enorme.

El perfeccionismo tiene buena prensa, pero cuando se instala de verdad no te empuja: te aprieta. Y agota. La buena noticia es que se puede aflojar esa cuerda, y en terapia se trabaja muy bien.

La diferencia clave

Exigencia sana no es lo mismo que perfeccionismo

Querer hacer las cosas bien es sano y hasta placentero. El perfeccionismo es otra cosa: mueve desde el miedo, no desde el deseo. No buscas hacerlo bien, buscas no fallar. Y esa diferencia lo cambia todo.

Exigencia sana

  • Un error es información de la que aprendes.
  • Celebras y disfrutas lo que logras.
  • El listón es alto, pero alcanzable.
  • Te mueve el deseo de hacerlo bien.

Perfeccionismo

  • Un error amenaza tu valor como persona.
  • En cuanto terminas, ya piensas en lo que faltó.
  • El listón sube siempre: nunca llegas.
  • Te mueve el miedo a fallar.

Por eso el perfeccionismo cansa tanto: es una carrera sin meta.

«Si soy impecable, no me van a rechazar». Esa conclusión, aprendida pronto, con los años deja de protegerte y se convierte en una cárcel.

De dónde viene

Tanta autoexigencia casi siempre se aprende

Nadie nace exigiéndose hasta el agotamiento. Muchas veces el perfeccionismo se aprende pronto, cuando sentimos que el cariño o la aprobación dependían de rendir, de portarnos bien, de no dar problemas.

Con los años, esa estrategia de supervivencia se vuelve una cárcel. Ya no hay nadie exigiéndote; te exiges tú, y encima con una dureza que jamás usarías con alguien a quien quieres. Explorar de dónde viene ese patrón, sin culpa, es parte de lo que trabajamos en terapia: no para «arreglarte», sino para entenderte y aflojar la presión desde la raíz.

A veces se disfraza

Cómo aparece el perfeccionismo en el día a día

Procrastinación. No empiezas por miedo a no hacerlo perfecto.
Bloqueo y parálisis. Le das tantas vueltas que te quedas quieto.
Dificultad para delegar. Sientes que si no lo haces tú, saldrá mal.
Autocrítica constante. Una voz interior que casi siempre está en negativo.
Ansiedad e insomnio. El cuerpo paga la factura de la tensión sostenida.
Desgaste laboral. El terreno perfecto para el estrés laboral y el agotamiento.

Por dónde empezar

Qué puedes hacer para aflojar la cuerda

Distingue «bien hecho» de «perfecto». Decide qué nivel es suficiente hoy y permítete parar ahí.
Háblate como a un amigo. Lo que no le dirías a alguien que quieres, no te lo digas a ti.
Termina sin revisar mil veces. Entrega, envía, cierra. Tolerar esa incomodidad se entrena.
Mira lo que sí haces. Devuelve el foco a lo logrado, no solo a lo que falta.
Equivócate a propósito en algo pequeño. Comprobar que el mundo no se cae ayuda a soltar el miedo.
Pide ayuda si llevas años así. No siempre basta con proponérselo, y no pasa nada.
Carlos de Solo Pérez, psicólogo general sanitario en Madrid

Un poco de mí

Hola, soy Carlos

Soy Carlos de Solo Pérez, Psicólogo General Sanitario (Colegiado COP Madrid M-33078), con +10 años de experiencia acompañando a adultos en consulta presencial en Hortaleza (Madrid) y online. No aplico una técnica «de manual»: escucho, me adapto a ti y trabajo sin juicios ni positividad tóxica.

Trabajo de forma integradora, combinando la Terapia de Aceptación y Compromiso, la Gestalt, el psicoanálisis relacional y el eneagrama (programa SAT). Si la autoexigencia lleva años marcando tu ritmo, te ayudo a entenderla y a tratarte mejor, a tu ritmo.

Lo que cuentan

Quienes ya han pasado por aquí

5,0 sobre 5 · 40 reseñas reales en Google.

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«Carlos te hace sentir escuchado desde el primer minuto, sin juicios y con mucha cercanía.»

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«Un profesional excelente. Me ha ayudado a entenderme y a soltar muchísima presión.»

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«Recomendable al cien por cien. Su forma de trabajar es humana y muy honesta.»

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No tienes que poder con todo tú solo

Si te ha resonado este artículo y quieres darte un espacio para tratarte mejor, hablémoslo sin compromiso. Buscamos juntos por dónde empezar. Mereces poder descansar de tanta exigencia.

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Carlos de Solo Pérez · Psicólogo General Sanitario · Col. M-33078

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